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CUANDO RACHA POP, YA NO HAY STOP

Sí, porque esto es un clásico. Cuando hay una racha negativa no para, vienen todas las malas noticias juntas, todo nos afecta, todo nos recuerda a las cosas que nos están pasando y pensamos que no podemos hacer nada, todo se derrumba a nuestro alrededor y siempre entramos en un estado de catatonia transitoria que nos hace decir barbaridades como: “es lo que hay”, “no me apetece nada” y “parece que nos ha mirado un tuerto”.

Quiero hacer un llamamiento a los tuertos del mundo ¿Qué cojones os pasa? ¿Por qué miráis a todo el mundo? ¿Por qué no os arrancáis el otro ojo y dejáis de tocar las pelotas? Esto en el modo más macabro, pero pasemos al modo más comprensivo… Pobres tuertos siempre les metemos en entuertos, valga el juego de palabras como salida tangencial totalmente correcta, ellos no tienen la culpa de nuestros males y nos ensañamos con ellos, pobres… Con este párrafo solo quería recordaros que el ojo que sí ve es el total y absoluto problema de vuestros males… así que a por él.

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Debe ser que vivimos en un mundo de ciegos, para que el tuerto nos domine con su mirada, ciegos de no ver lo que está pasando y de no ver más allá de la desgracia. Muchas veces pensamos que no podemos hacer nada ante las malas noticias y no es así, podemos ir a una armería y armarnos de valor, porque realmente son las armas con las que podemos destruir todos los problemas que vengan, nos ayudará a aceptar la situación a mirar hacia adelante, sin mirar muy lejos, tan sólo mirar donde acaba la puntera de vuestra zapatilla, así veréis algo más real y ayudará a dejar de preocuparse por cosas que aun no han pasado y que posiblemente no pasen, pero que se han puesto zapatillas y se ponen a dar vueltas por nuestra cabeza.

Claro está que no depende solo de nosotros, hay mucha gente que nos rodea, gente que sabe perfectamente como tienes que estar, que lo tienes que estar pasando bien o mal, dando consejos, tranquilizando, queriendo ayudar, ante las malas rachas nuestras y ajenas siempre sale lo mejor o lo peor de nosotros, nuestros miedos, nuestras ganas de quedar bien, de hacer lo correcto. Afortunadamente, lo mejor que se puede hacer es lo que te salga en ese momento, no hay nada correcto, ni nada que valga más o menos. Solo nos queda cuidar de nosotros mismos y con eso todo el mundo estará cuidado. Es como cuando pruebas un vino, sientes la inseguridad de quedar mal por no saber, pero como dice mi padre: “no hace falta saber de vino, si te gusta está bueno”. Pues si tu estás seguro que lo que haces es lo que te llena y te gusta en cada situación, es lo mejor que te puede pasar.

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Evidentemente también está el otro lado de la moneda, ese momento de buena racha que nadie en este mundo se percata que lo está viviendo y se limita a desaprovechar pensando en la gente que se lo puede quitar, de ese miedo es la principal causa de que todo empiece a ir mal, o rectifico, es la principal causa de que creamos que todo nos sale mal, porque sin querer nos ponemos en una situación de que todo sale mal cuando realmente son minucias y solo son provocadas por nuestra inseguridad y nuestra poca fuerza. Es bastante común eso que dice la gente que piensa que se va a poner malo y al final se pone malo, pues he ahí la clave, la sugestión. El cuerpo nota nuestra inseguridad y nuestro mal hábito mental, tanto que físicamente nos pasa factura, incluso con los olores. Leí que el olor corporal se veía empeorado cuando la gente está pasando una mala racha que le hace estar mal consigo mismo., todo se nota, todo se nos descuida y todo afecta, pero el único que puede solucionarlo eres tú mismo, estando bien.

Yo estoy pasando por una mala racha, la asumo, la acepto y tengo que vivir con ella, pero me he dado cuenta que la única manera de que esto se solucione es mostrando a la gente que las malas rachas, los tuertos y los entuertos también tienen cabida en nuestra vida y que nos sirven para aprender y crecer.

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LA TRILOGÍA DEL DÓLAR

Vivimos frecuentemente en un Western, a veces spaguetti, otras veces uno más revisionista y en algunas ocasiones hasta es chili. Spaguetti porque nos comemos lo que nos pasa, revisionista porque a veces nos miramos y determinamos qué está sucediendo en nuestro ser y otras veces chili, porque de darnos cuenta de cosas muchas veces nos pica.

ImagenEsta entrada se llama la trilogía del dólar, precisamente por tres películas del oeste que todos conoceremos: “El bueno, el feo y el malo”, “La muerte tenía un precio” y “Por un puñado de dólares”. El dólar es esa moneda que representa tantas cosas, entre ellas el éxito, los sueños hechos realidad, la riqueza, la felicidad…. Tantas cosas de las que acabamos siendo esclavos sin darnos apenas cuenta.

Todo porque un día llegó el bueno, te ofreció un puesto de responsabilidad que no quería el feo y que te llevaría a vivir un momento excepcional, llegando a desearlo tanto que piensas que todo el mundo es malo. Finalmente aceptas el puesto por un puñado de dólares y al pasar varios meses te das cuenta que tu muerte tenía un precio, que precisamente fueron ese puñado de dólares que costó quitarte la vida por una de esclavitud.

Nos limitamos a mantener la ley y el orden, o simplemente a cuidar que nuestra diligencia llegue a su destino, sin importarnos los indios o las personas que nos llevemos por delante. En el oeste todo vale, no hay reglas, solo la ley del más fuerte. Desgraciadamente utilizamos nuestras pistolas para nuestro bien particular, cuando podrían utilizarse otras armas para poder conseguir que todo el mundo estuviese bien e incluso para batirse en duelo con los más poderosos.

Por un puñado de dólares estamos dispuestos a cualquier cosa, se demuestra en el día a día, se demuestra en cada momento. Vivimos como unos cazarrecompensas de la valoración del resto, hacemos las cosas para que nos digan que está bien o está mal.y que nosotros somos los buenos, y el resto los feos y los malos.

Poned precio a vuestra vida y dadle la importancia que se merece. No le deis valor a la muerte de vuestra identidad.

Tomaos una zarzaparrilla para reflexionar y apostad por lo que sois.

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REHÉN COR

“A cada cerdo le llega su San Martín”, dice ese poderoso refrán que siempre decimos a modo de venganza, sirviéndola en plato frío con lo cual ese cerdo viene en forma de jamón york del Mercadona. Lamentablemente no queda tan espectacular decir “A cada envase de tiras finas de jamón york le llega su San Martin”, pero es lo que realmente decimos. Aparte, sé que la iglesia y la religión ahora no son muy populares, pero ¿hasta que punto es horrible que llegue San Martin a verte? Aparece un santo de un salto, exacto, y te mira y te dice: “Busco a mi querido envase de tiras finas de jamón york, que le voy a dar para el pelo” y en ese momento salen unos rayos rojizos de los ojos de San Martin y se convierte en Cíclope de X-Men y en este momento debe estar explotando vuestra cabeza.

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El rencor es algo que está ahí presente, el desearle algo malo a alguien, el odiar sin límites, el buscar la venganza, nos transmite una tranquilidad inusitada que nos hace ver que, joder, como se lo merecía, ya era hora que le fuese mal, porque joder a mi me va como el culo pero si alguien está peor parece que soy más feliz o que estoy en situación más favorable, cuando me estoy alegrando de algo malo que le pasó a alguien, con lo que mi miseria es mayor…¡Oh mierda! ¡Voy al frigorífico a por pavo extra finas lonchas, joder!

Sí, desgraciadamente cualquier agente externo al que le demos el poder de hacer con nuestro estado de ánimo lo que sea, nos va a controlar y suele pasar más a menudo de lo que parece. Viajando por diferentes estados pasé por Arizona y Ohio y llegué al estado del ánimo que está fronterizo con el haber estado y con el habría estado o con el estaré. Esas cosas que le deseamos a la gente es porque nos han hecho, nos habría hecho, o nos hará ¡qué manía persecutoria tenemos con los tiempos verbales! ¡Vivamos el presente!

Siempre sucede que nos emperramos en odiar a alguien porque así somos más felices, nos gusta alejarnos y sufrir… Poniendo un ejemplo que puede resultar escandalosamente sencillo, es como si odiamos las verduras y por no comerlas nos vamos a un mitin de Mariano Rajoy en el que dan golosinas. Nos pondremos hasta el culo de golosinas y seremos momentáneamente felices pero tarde o temprano nos vendrá el dolor de estómago y vomitaremos o incluso haremos de nuestro esfinter una manga pastelera.

Por ello el rencor, ese maldito rencor y odio, no sirve para nada, solo para aprender de él y conocer las miserias que tenemos en nuestro interior. No me guardeis rencor por abriros los ojos, y si lo guardais que sea en el cajón de los calcetines donde se pierde todo.

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CON PORTAMIENTO SECRETO

No es el auto corrector el que ha hecho el resultado de título, es así, y tampoco sé sí portamiento existe, pero si el verbo portar, que también se puede llamar cargar.

Para quien no lo haya pillado el segundo juego de palabras del título (volvéis a mirar extrañados el título) viene de compartimento secreto, ese sitio donde guardamos los tangas de leopardo y otras cosas de meter.

Muchas veces, en la mayoría de ellas, todos tenemos que portar las cosas de otros porque se cansan de aguantar el peso y nos pasan ese peso durante un rato, sin importarles como estamos de peso, y nosotros con ganas de exportar ese peso o incluso de aportar algo para que ese peso sea menor.

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Exportar la carga consiste en pasársela a otro, habitualmente como gesto egoísta sin importarnos el peso que pueda tener la otra persona, el gesto más habitual sin duda y del que más abusamos. La otra opción es aportar o ayudar a coger la carga e incluso ayudar a aliviar esa carga de la manera que se pueda, cosa menos habitual porque siempre supone un enfrentamiento o cualquier mal trago que se nos pase por la cabeza.

A mi me está pasando, cojo cargas, la gente me hace ver que todo lo hago mal, o que no lo hago como ellos esperan que se haga, me pasa mucho últimamente en todos los ámbitos de mi vida, la propia tensión de las personas por otros aspectos desembocan en mí y con orgullo cojo esa carga, y en ocasiones hasta me animo a aportar, pero últimamente se está haciendo duro a pesar de la fuerza interior que veo en mi.

Pero shhh! Es secreto si os sentís en una situación así, disfrutadla e intentad aprender, que creceréis mucho, unos cuantos centímetros.

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AIRBAG

Inquietante, airbag es bolsa de aire, que tontería más grande es capaz de salvar la vida ante un choque inesperado y fuerte. El aire no se ve, simplemente está ahí ocupa espacio y es inapreciable con el ojo humano a no ser que esté envuelto de algo, como en este caso de una bolsa.

airbag

Salimos a tomar el aire como si nada, sin tomárnoslo en serio, como si de nada importante se tratase, como si a nadie le perteneciese y el aire es capaz de hacernos supervivientes de un fuerte choque. Choques físicos pero… ¿y los choques de intereses?  Por supuesto que también nos hace supervivientes de ellos.

En cuanto al choque físico todos tenemos en la cabeza como nos salva, pero en los choques de intereses no se ve tan claramente. El aire siempre tiene un envoltorio, lo que cubre al aire es el que le da el uso erróneo, muchas veces del cabreo que tenemos, llenamos el aire interno de nuestro cuerpo de malas vibraciones y muchas veces hemos de soltarlo en el famoso resoplido para no tener que matar a alguien o pegarle tres gritos a alguien. Cuando tenemos mucho miedo y pasamos una situación de miedo, ese miedo impregna nuestro aire interior de ese acojone y cuando pasamos esa situación soplamos de alivio, quitando ese aire maligno de acojone.

En los choques de intereses pasa algo parecido, nuestro aire interior se va mezclando con una atmósfera de paranoias que llenan nuestro aire y que va haciendo a la persona hincharse cada vez más, si las dos personas que tienen un interés y no lo consiguen siguen hinchándose llegará un momento que sus tripas serán tan grandes que tendrán que hablarse  a gritos porque no podrán alcanzarse (es todo muy gráfico pero si lo imagináis en sentido figurado es más excepcional si cabe) Muchas veces erróneamente ante estos choques  de intereses decidimos tomar el aire para poder conseguir tranquilizarnos… ¡ERROR! ¡No metáis más aire en esta ecuación! ¡Os vais a hinchar más! A no ser que tengáis una gran capacidad de reflexión seguramente ese tomar aire provocará muchas más paranoias que acrecentarán tu hinchazón de intereses.

No hay más opción que soltar el aire, así que la clave para estos choques de intereses es soplar, soltar todo el aire que tengamos hacia la otra persona, quizá sus intereses y sus paranoias se esclarezcan y se pueda llegar a un punto intermedio. Cuanto menos aire tengamos más cercanía podremos tener y por lo tanto más fácil será llegar a un acuerdo.

¿Qué hacéis todavía aquí? ¿Qué hacéis quietos ahí leyéndome? Parece que os ha dado un aire…

¡Venga anda aire de aquí y vete a llevarlo a la práctica!